La seguridad del hogar no depende únicamente de instalar una buena cerradura. En muchas ocasiones son nuestros propios hábitos los que terminan facilitando el trabajo a quien busca acceder a una vivienda.
Evitar determinados errores es una de las formas más eficaces de aumentar la protección sin realizar grandes inversiones.
Error 1. Pensar que «a mí no me va a pasar»
Es probablemente el error más habitual.
Los robos no distinguen barrios ni tipos de vivienda. La prevención siempre es la mejor inversión.
Error 2. No actualizar cerraduras antiguas
Muchas cerraduras instaladas hace veinte años fueron diseñadas cuando los métodos de robo actuales ni siquiera existían.
Actualizar el bombín supone una mejora muy importante en la seguridad.
Error 3. Esconder llaves de repuesto
Macetas, felpudos, cajas eléctricas…
Son lugares perfectamente conocidos por los delincuentes.
Error 4. Descuidar ventanas y accesos secundarios
Garajes, patios o terrazas suelen recibir menos atención que la puerta principal.
Sin embargo, en muchas viviendas representan un acceso mucho más sencillo.
Error 5. Esperar a que ocurra un problema
La mayoría de las personas revisan la seguridad únicamente después de sufrir un robo o una avería.
La prevención siempre resulta más económica y eficaz.




