Para un comercio, el cierre metálico es la primera barrera contra los robos y el vandalismo. Pero también es un elemento que se usa a diario, se desgasta y, si no se mantiene, falla cuando menos conviene: un cierre que no baja a la hora de cerrar o que no sube por la mañana supone un problema serio para el negocio.
Tipos de cierre
- Persiana ciega: lamas macizas que ocultan el interior. Es la más habitual.
- Persiana microperforada: deja ver el escaparate con el comercio cerrado, manteniendo la protección.
- Persiana de malla o enrollable de tubo: muy usada en centros comerciales.
- Cierres manuales o motorizados.
Los puntos débiles
- Las cerraduras laterales y los candados de baja calidad, que se fuerzan con facilidad.
- Las guías: si están deformadas, las lamas pueden sacarse.
- Las lamas dañadas por golpes o intentos de robo.
- El motor y el desbloqueo de emergencia en los cierres motorizados.
Cómo reforzar la seguridad
- Cerraduras con cilindro de seguridad, protegidas frente a manipulación.
- Candados de alta seguridad con protección del arco.
- Cerrojos centrales o anclajes al suelo.
- Protección de la caja del motor y del desbloqueo.
- Sustitución de las lamas dañadas.
Mantenimiento que evita problemas
- Limpiar las guías de polvo y suciedad.
- Lubricar ejes, muelles y cerraduras con productos adecuados.
- Revisar el estado de las lamas y de los topes.
- Comprobar el motor, el final de carrera y el desbloqueo de emergencia.
- Atender cualquier ruido, roce o dificultad antes de que se convierta en avería.
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